EL ARTE DE DESPERTAR

jueves, 12 de enero de 2012

CUIDAR LA SIEMBRA



La Navidad ya quedo atrás y con ella el tiempo de renacer. Cada uno aprendió lo que tenia que aprender, unos con conciencia y otros con ignorancia, pero todos hemos aprendido algo y somos diferentes a ayer.
Para muchos este tiempo sólo ha resultado en agobios, prisas compromisos, comidas y gastos; para otros ha supuesto un alto en el quehacer diario para dar paso a cosas que normalmente no se realizan durante el resto del año, como: relacionarse con ciertas personas, actividades diferentes, plantearse nuevas alternativas a ciertas situaciones o buscar otras metas. Para otros ha significado dejar atrás una etapa y empezar otra con renovado interés.
Al finalizar este tiempo también podemos encontrarnos con ilusiones frustradas, debido a que éstas estaban basadas en nuestro falso yo, ósea, solo en el ego, sin tener en cuenta a nuestro ser interior. Se han realizado sueños materiales de tener esto o aquello, de hacer tal o cual cosa, etc.; pero, ¿ahora qué?. Vacío, eso es lo que sentimos. Un vacío llena nuestra alma que sigue estando desamparada, no hemos recibido el calor que anhelábamos, el frío nos penetra y no comprendemos nada.
El tiempo de siembra pasó y ahora toca cuidar lo sembrado: regar y abonar, para que cuando llegue el momento de la cosecha se puedan recolectar estupendos frutos. Los que han sembrado con conocimiento ahora se dedicarán a abonar lo sembrado; los que, a pesar de, haber sembrado se dejan llevar por la apatía, el olvido o la desidia abandonarán esa siembra, significando también no continuar con el siguiente paso y estancarse en su caminar por la vida. Y por último, habrá otros que duden de su siembra teniendo, también así, la excusa para abandonar.


En este nuevo periodo que iniciamos, surgirán obstáculos diversos, dudas, preguntas, sin respuestas aparentes; desanimo o miedo, pero siendo conscientes de todo ello y saltando por encima de las piedras del camino, con perseverancia y con paciencia podremos superarlo todo y, cuando se cumpla el tiempo, llegar a la cosecha. El proverbio nos recuerda que lo importante es el camino, más que el destino, y si lo reconsideramos un poco comprenderemos que es verdad, pues es en el camino cuando podemos APRENDER, es el camino el que nos lleva al CONOCIMEINTO y es ese mismo camino el que nos abrirá las puertas a nuestra REALIZACION personal y espiritual, la cual redundará en nuestra felicidad.
Pues bien, abonemos, reguemos y cuidemos con esmero todo lo que hemos sembrado conscientemente con nuestras buenas intenciones, y si por algún motivo descubrimos que nuestra siembra ha sido equivocada o falsa estamos a tiempo de arrancarla para que no germine y plantar otra. Siempre contamos con otra oportunidad para rectificar, pedir perdón y empezar de nuevo. Las oportunidades pueden ser infinitas si ponemos nuestra atención en ello.

Mantengamos siempre viva, en nuestro corazón, la llama de la ilusión, que la confianza, la perseverancia y la paciencia sean nuestras armas en este nuevo ciclo que comienza y que nuestra fortaleza se establezca en el amor, para poder resistir los envites de la travesía.
Deseo que sea un maravilloso año para todos, lleno de cambios favorables y sorpresas agradables.

1 comentario:

Anónimo dijo...

En la época en la que vivimos, el río de la vida ha dejado de fluir para convertirse en un torbellino de aguas rápidas. Menos mal que todavía quedan personas como Maribell que nos recuerdan verdades y realidades que a veces tenemos un poco olvidadas. Gracias por tu esfuerzo. Gracias de corazón